lunes, 5 de marzo de 2007

PRÓXIMAMENTE: ¿Realmente el mundo progresa / o sólamente va más deprisa?

Algunas razones por las que creo que el mundo no es que exactamente progrese, sino que solamente va más deprisa:

1. Los requisitos de todo tipo son cada vez mayores para hacer cualquier cosa: para declarar a Hacienda hay que cumplimentar cada vez más procedimientos. Para conducir adecuadamente y mantener el coche en un nivel de servicio aconsejado, hay que cumplir más y más normas, mantenimientos, hábitos recomendados… Para la seguridad en el trabajo se establecen protocolos y procedimientos nuevos a añadir a los ya existentes. Hasta para mantener una máquina de aire acondicionado es necesario una serie de procedimientos que llevar a cabo mensualmente. Mi pregunta es: si debo cumplir con todas esas cosas a la vez: ¿de dónde sacaré el tiempo para las mías?
(¿Por otra parte, pienso yo, no interesa a ciertas instancias el que la gente pueda disponer de cada vez menos tiempo libre para sí mismos, para “pensar” por su cuenta? Recuerdo cierto lema encontrado en una empresa: “La Dirección recomienda a sus trabajadores, que no malgasten su tiempo de ocio en actividades intelectuales”).

2. Otra circunstancia que vengo notando es, bajo el síndrome recurrente de la “Seguridad”, cada vez es más difícil pisar espacios de “privacidad”. Se ponen cámaras en las calles en puntos peligrosos, en el Metro, en edificios como Bibliotecas, ¡hasta en los lavabos! ¿Y los arcos detectores? Los pone hasta el Tato, en breve los encontraremos para entrar hasta en una panadería. ¿O la circunstancia curiosa de entrar en un Museo casi en solitario (ya sabemos de lo que son los museos en este país) y sentir que todo el Rato te sigue el guardia de seguridad, o la simpática y joven (e ignorante) azafata de la exposición? Sí, ya sé que alguna vez he planeado llevarme algo de algún solitario Museo que conozco, pero, ¿tengo tanta cara de sospechoso? Mi pregunta es: ¿podría no renunciar a mi porcentaje de riesgo, con tal de conservar un poco más la confianza humana y mis propios niveles de “no sospechoso” y de privacidad?

3. El tema de tener que decirnos desde las instituciones, como si fueran nuestros segundos “papás” (de unos “niños” ya bien mayorcitos, por cierto), como tenemos y debemos hacer las cosas, hasta las más personales y propias, de nuestras vidas. Algunos ejemplos: “beba con moderación” (¿se van a poner en mi lugar cuando tenga que “curar” un desengaño?). “No podemos conducir por usted” (no gracias, ni yo quiero, yo no me fiaría de ustedes ni un ápice más de lo que me fío de mi, señor don “pretencioso”). “Fumar mata” (vale, gracias. Y respirar también mata. Y si nada matara, esto sería horrible). “No consuma pescado crudo, podría tener “anisakis””. ¿Y si tal vez me merece la pena arriesgarme?. Defiendo mi derecho al riesgo, a poder arriesgarme por una cosa que quiero hacer, y luego tal vez poder encontrar que me he equivocado, que la he cagado.
Como decía alguien cuando inventaron un artilugio para detectar qué melones podían estar malos por dentro: “defiendo mi derecho a que me pueda “salir” malo un melón”…

4. El tema de los vigilantes de seguridad y las vallas lo dejo para un caso aparte. Es algo que da mucho juego y para conversaciones de horas, pues todos tenemos muchas historias y anécdotas. Estos personajes han surgido como setas al calor de la creciente psicopatía en torno de la “seguridad” como valor supremo, de la inestabilidad laboral de ciertos sectores (jóvenes), y otras cuestiones poco dadas a airearse. Las vallas también han surgido alegremente por muchos lugares por dónde antes se podía campar, y cruzar alegre y libremente, o simplemente ejercer la sana actividad del curioseo, o del paseo, o de la estancia injustificada, o del destino injustificado, ya que ahora, siempre que te cruzas con uno de los mencionados “personajos”, siempre has de razonar justificadamente “a dónde vas” “qué hace usted aquí”, “que deseaba”, etc. “No hacer nada”, ya no es algo que se pueda sostener. Es algo sospechoso (como en tiempos pretéritos). Y además hay que ser muy convincente, pues estos individuos parecen tener cierto graduado en sicología por el que detectan los impulsos verdaderos respecto de las intenciones ocultas o poco claras.

5. Otro aspecto contra el que detecto que hay que protegerse es contra el lenguaje vacuo, estereotipado, en el que aparentemente (y en la superficie) no se dice nada, pero seguramente se manejan unas intenciones de fondo que no se dicen, o no interesa decirlas. el caso del actual Presidente es sólo uno más de el de tantos charlatanes profesionales, o empleados de la jerga seudo laboral que te discursan historias como las de buscar plantillas “jóvenes-y-dinámicas” (como si ser veterano, o la estaticidad, fueran “malos”), gente “proactiva” (hasta windows detecta que la palabra no existe), etc; y que cuando entras a razonar estas cuestiones a un nivel más pedreste y de lenguaje de andar por casa (pero con el que nos manejamos), encuentras que se bloquean como si fueran programados robots. En todo caso, lo que más me preocupa de esto es el “vaciado” de sentidos y significados que sufre el lenguaje, de los significados más primigenios, y no de los estereotipos que le aplica su uso excesivo, o las modas de actualidad. Vaciar el lenguaje es despojarlo de su verdad; y una vez separado de la misma, muchas personas sin escrúpulos lo podrían usas a su antojo (osea, ya lo hacen).

6. La velocidad como valor primordial, anterior a cualquier otro: hay que construir edificios más deprisa, hacer informes más deprisa… Todo tiene que tener una gran rentabilidad tiempo/coste, y parece razonable, pero de fondo –yo me pregunto- ¿para qué? ¿Para qué diablos tanta endemoniada prisa? ¿Sirve realmente de algo hacer edificios más deprisa, redactar informes más deprisa, viajar más y más rápido y resolver más asuntos en un solo día? ¿Va realmente el mundo mejor por todo eso? ¿O solamente “va más rápido”? ¿O tal vez solamente cogemos los trenes más apresuradamente por las mañanas, tomamos más pastillas calmantes, vamos y venimos y venimos y vamos, sin pararnos a pensar?
Como dijo alguien antes: “en ésta vida hay que trabajar muy dura y jodidamente todo el tiempo, para que todo siga estando mal”. Y como también dijo otro: “me pregunto, con tanto papel que pasa por nuestras manos, si realmente no quedará algo en limpio”.

7. Este punto lo dejo para seguir añadiendo aspectos, para que los añadas tú, o si no los tendré que añadir yo, porque seguro que irán surgiendo…

8. Y para acabar, y como decía la canción de Ryan Adams “Anybody wanna take me home?”, pese a todo lo que la vida moderna nos da, y garantiza, y de lo que nos protege,…, realmente, ¿hay alguien que me llevará a casa? ¿Alguien me garantiza que habrá algún otro (otra) que se preocupará por mí? ¿? …

3 comentarios:

theblackcat79 dijo...

Oye ¿qué empresa era esa que recomendaba eso?
Estoy totalmente de acuerdo en la mayoría de puntos...especialmente en el 6...Creo que voy a hacer una entrada en mi blog haciendo referencia a él...

¿¿Salu2 veloces???

El-Al-Eim dijo...

Y del punto 8, qué me dices.

theblackcat79 dijo...

Contestación:

I'm like a king without castle
I'm like a knight without a home ...

Mmmm